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Iphone, Blackberry, Twitter, Facebook. La teconología e internet se dieron la mano para que las distancias se acortaran de manera más que asombrosa. Sin duda, uno de los inventos que cambiaron la historia de la huminidad, rankeando tan alto como la cama y la televisión.

Que un ser querido tenga que viajar al exterior ya no resulta tan penoso porque ahora podemos “comunicarnos” a través de la web. Sin duda, hoy nos resulta mucho más fácil saludar a un amigo que vive en otor país o comunicarse durante la nochebuena con los familiares del interior del país.
Claro, todo esto sucede bajo la mirada atónita de la abuela que mira con cierta desconfianza a esa pequeña netbook, el nuevo fetiche del nieto.
“Está hablando con sus amigos” le explican a la nona -que estaba acostumbrada a hablar a los gritos con sus vecinos en la vereda- mientras que el único sonido que se escucha en la casa son los dedos del pibe impactando sobre un resistente teclado.
Los avances de la tecnología han dejado al descubierto la mala educación de muchos. Personas muy tecnológicas, profesionales que exprimen a más no poder los gadgets electrónicos. Están tan acostumbrados a la integración (¿Mash up?) que ofrece la web que creen que pueden mantener una conversación real, cara a cara, al mismo tiempo que revisan sus mails en el celular o nutren su propio reality en Twitter a través del BlackBerry.
La comunicación se da cuando alguien presiona teclas. Ya no es extraño que personas que fueron cercanas a nosotros nos saluden por nuestro cumpleaños con un frío SMS: “Feliz cumple!”. Y esto es sólo en el mejor de los casos, los más antipáticos deslizan jeroglificos que simulan ser abreviaciones de palabras: “Flz kmple. K l pses bn!! “ (!).
Hay una nueva comunicación. Es absolutamente muda y a pesar de que es muy útil para acortar largas distancias, su lado negativo es que nos ha distanciado de la gente más cercana.
Esto lo escribo desde mi mini HP, netbook de donde reviso seis casillas de mails todos los días. Me interesan -mucho- los avances de la tecnología pero aún así sigo disfrutando de juntarme a compartir unas birras con mis amigos de siempre y trato de escuchar, mirando a los ojos, los comentarios de la gente cercana.
Julián Gallo pasó por el auditorio de TEA para hablar de los nuevos medios. Eso de lo que todos hablan, pero nadie sabe con certeza. Incluso, el consultor de medios pronunció en algún momento “No sé que va a pasar”. 
Con pocas certezas, pero con la seguridad de que los cambios se avecinan, recomendó ampliar nuestra dieta de medios: blogs, feeds, youtube, twitter, timeline, flickr ……….
Cuando se habló de la necesidad de profesionales híbridos (periodista-fotógrafo-editor web), el público combativo de TEA salió al ataque con la justa defensa de los distintos gremios que integran el ámbito periodístico. Pero ¿es Gallo el culpable de todo esto? ¿O simplemente tuvo una visión hace más de una década de que la cosa cambiaría drásticamente y no quiso quedarse afuera? Creo que no es él a quien hay que juzgar, sino agradecer, porque en todo caso nos está alertando.
Casos como el Watergate existieron y existirán. Pero de repetirse en la actualidad, tendría otras particularidades. Luego de más de tres décadas las cosas han cambiado tanto en el mundo de la política como en el del periodismo.

Mientras que es poco probable que un partido político espíe a otro de forma burda, con micrófonos y cámaras, también es poco probable que un gran medio de comunicación decida revelar un caso – por más logro periodístico que signifique – si éste amenaza a sus principales pilares económicos. Las reglas de juego son otras. (más…)